En torneos largos como la Primera Nacional, hay partidos que valen más por lo que ponen en juego que por el rival de turno. Eso ocurre con San Martín en la previa del cruce frente a Nueva Chicago. Después del empate con Deportivo Maipú, el equipo de Andrés Yllana quedó con la obligación de corregir errores, recuperar solidez y volver a hacerse fuerte en La Ciudadela. Del otro lado estará un rival que llega invicto, en crecimiento y con confianza, aunque todavía en plena etapa de armado. Ahí aparece el desafío para el “Santo”: imponer condiciones y llevar el partido hacia un terreno donde el “Torito” todavía no se siente del todo cómodo.

San Martín llega a la cita de este domingo con cinco puntos en tres partidos, después de un arranque que dejó una igualdad, un triunfo valioso como visitante frente a Almagro y el 2-2 contra Maipú en La Ciudadela. Pero más allá de la tabla, lo que encendió la alarma fue la forma. Ante el conjunto mendocino, el equipo regaló gran parte del primer tiempo, se mostró impreciso en la mitad de la cancha y recién reaccionó cuando Yllana movió el banco. El ingreso de Kevin López le dio más claridad a la circulación, mientras que Lautaro Ovando cambió el partido con su doblete. Esa secuencia dejó una enseñanza que ahora vuelve a escena: si San Martín quiere pelear arriba, no puede seguir dependiendo sólo de su capacidad de reacción.

Del otro lado aparece un Nueva Chicago que intenta dejar atrás un 2025 muy flojo. El año pasado terminó 11°, con 41 puntos en 34 fechas, 27 goles a favor y 33 en contra, lejos del reducido y con tres entrenadores distintos a lo largo de la temporada. Ese cierre obligó a una reconstrucción profunda. Llegaron refuerzos en casi todas las líneas, entre ellos Sebastián Cocimano, Guillermo Ferracuti, Rodrigo Ramírez, Matías Romero, Facundo Masuero, Lucas Ambrogio y Matías Bergara. La idea fue clara: darle otra energía a un plantel que venía golpeado y renovar la estructura casi desde cero. Para San Martín, ese contexto es importante porque enfrente no tendrá a un equipo consolidado, sino a uno que todavía está en plena búsqueda de su mejor versión.

El “Torito” de Mataderos empezó ese proceso con una señal positiva. En el debut fue a Santiago del Estero y le ganó 1-0 a Güemes con un gol de Cocimano. Aquel día, Luis García apostó por un 4-3-3, con Ambrogio y el propio Cocimano acompañando a Romero en ataque. El triunfo le dio confianza y también le confirmó una primera virtud: es un equipo que, aun sin demasiado vuelo, sabe mantenerse ordenado y aprovechar momentos puntuales. Ahí asoma una advertencia para San Martín. Si vuelve a conceder espacios o tarda en acomodarse en el partido, Chicago tiene piezas para lastimar sin necesidad de dominar durante mucho tiempo.

Las señales que debe leer San Martín

Sin embargo, los dos encuentros siguientes ofrecen pistas todavía más útiles para Yllana. En la segunda fecha, Chicago empató 0-0 con Tristán Suárez y dejó ver una de sus debilidades más marcadas. Cuando tuvo que asumir el protagonismo y conducir el partido, le costó generar peligro y terminó refugiándose en el esfuerzo para sostener el punto, sobre todo después de la expulsión de Dylan Gissi a los 32’ del primer tiempo. Luego, el defensor recibió tres fechas de suspensión, una baja sensible para una defensa que todavía se está acomodando. Ese partido mostró a un equipo serio, sí, pero también a uno que pierde naturalidad cuando no puede jugar de respuesta.

La tercera fecha confirmó dos cosas al mismo tiempo. Por un lado, Chicago volvió a exhibir contundencia: le ganó 2-0 a Agropecuario en Carlos Casares, con goles de Cocimano y Thiago Ocampo. Por otro, también dejó en claro que García todavía está ajustando piezas. Ese día cambió el sistema, pasó a un 4-4-2 y, después del encuentro, el DT valoró la solidez que le dio una estructura más conservadora. Además, remarcó que se trata de un plantel “completamente renovado”, todavía lejos de la plenitud, aunque en crecimiento. La fortaleza de Chicago hoy pasa por ahí: orden, confianza, arco en cero y eficacia. Su debilidad, en cambio, aparece cuando debe construir, asumir riesgos y sostener el control con la pelota.

Por eso, el partido del domingo parece pensado para medir a San Martín más que para describir a Chicago. El “Santo” necesita ganar para seguir prendido arriba y para hacerlo tendrá que encontrar un equilibrio que hasta acá le costó: atacar sin desordenarse, jugar con paciencia, pero sin lentitud, y evitar que el rival encuentre espacios para correr.

Si San Martín logra repetir la energía del segundo tiempo contra Maipú, pero con mayor claridad desde el inicio, tendrá posibilidades de empujar a Chicago hacia su costado menos cómodo. Si, en cambio, vuelve a regalar tramos del partido, le dará al “Torito” exactamente el escenario que mejor interpreta en este arranque. En un torneo que recién empieza, el domingo puede dejar algo más que tres puntos: puede mostrar si San Martín está listo para empezar a parecerse al equipo que pretende ser.